Cinco tesoros nazis dignos de Indiana Jones

Sacos de oro nazi en las minas de sal de Merkers (Alemania). (Fuente: Wikimedia).

Una de las noticias que me llevan entreteniendo desde hace semanas es el caso del supuesto tren nazi en Polonia cargado con algún importante tesoro (seguramente lingotes de oro) y que fue localizado por dos investigadores amateurs. En el momento de escribir este post, los militares de ese país están trabajando en la zona intentando localizar el lugar exacto de donde se encuentra el convoy, tras confirmar su presencia.

Además de invadir y matar, los seis años que los nazis estuvieron campando por Europa también los emplearon en saquear todo tipo de riquezas, desde lingotes de oro hasta obras de arte. Buena parte de este expolio se produjo en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial con la esperanza de recuperarlos si cambiaban las tornas (o tenían una paz favorable) o ponerlos a buen recaudo para asegurarse un exilio dorado.

Mezclar nazis y tesoros despierta un morbo importante. Los malos por excelencia ocultando riquezas extraordinarias da mucho de sí. Así que aquí va una recopilación de lo que ocultó el Tercer Reich producto de su saqueo (o lo que algunos creen que ocultó):

El cuadro Mujer Sentada, uno de los que se encontraron entre las piezas robadas por los nazis.

 1. Obras de arte en Munich: en noviembre de 2013, la policía aduanera encontró en la capital bávara unos 1280 cuadros de importantes artistas en manos del coleccionista Cornelius Gurlitt. De estas obras, 500 habían sido robadas por los nazis a coleccionistas judíos, o las confiscaron por considerarlas arte degenerado durante la Segunda Guerra Mundial.

Habían llegado a manos de Gurlitt a través de su familia, cercana al régimen nazi. Se calcula que el valor de las obras incautadas tendría un valor que rondaría los 1.000 millones de euros. Entre los cuadros destaca alguno como Mujer sentada de Henri Matisse, que pertenecía al marchante de arte judío Paul Rosenberg. Pasó a manos del jerarca nazi Herman Göring, y luego llegó a manos de este linaje de tratantes bávaros.

Cornelius Gurlitt murió en mayo de 2014 tras llegar a un acuerdo con los gobiernos alemán y bávaro para restituir las piezas a sus legítimos dueños (principalmente sus herederos). El expolio de obras de arte de los nazis da para un post entero (de hecho, incluso para una película, véase The Monuments Men); pero el US Holocaust Memorial Museum cifra en 16.000 el número de obras de arte que expolió el Tercer Reich, según publicó la BBC.

Uno de los billetes de cinco libras esterlinas falsificados por los nazis. (Fuente: Wikimedia).

2. Los tesoros de los lagos Toplitz y Stolpsee: se trata de uno de los más legendarios y que han atraído mayor interés de los cazatesoros. Su historia en un principio es la habitual en todos estos casos: un grupo de oficiales nazis transportaron hasta el lago una serie de cajas. Según algunas fuentes, también contendrían lingotes del Tercer Reich, o la información sobre el oro confiscado a los judíos y que se habría escondido en bancos suizos. Por cierto, que a este tesoro se hace referencia en la película de James Bond Goldfinger.

Otra alternativa es que se hallen los restos del material que se utilizó para la falsificación de moneda británica como parte de la Operación Bernhard, que tenía por objetivo producir grandes cantidades de libras esterlinas para provocar una hiperinflación en la economía británica. Aquí hay pruebas documentales, ya que en 1959, varios submarinistas encontraron en el lago Toplitz billetes de esta divisa y una imprenta. Además, en 1983 también se encontraron restos de cohetes militares que habían probado los nazis.

En el lago Stolpsee se cree que habría media tonelada de oro en su lecho, así como platino. De nuevo tenemos a Herman Göring metido en el asunto. Habría ordenado su ocultación ante el avance del Ejército Rojo. Los encargados de transportarlo fueron 30 prisioneros del campo de Ravensbrück en dieciocho cajas.

En 1981, la Stassi intentó sin éxito encontrar este oro. Hoy en día, uno de los buscadores más activos de este posible tesoro es el periodista de investigación israelí, Yaron Svoray. Aunque Erich Köhler, historiador local, cree que los nazis intentaron destruir los archivos del campo de concentración para borrar pruebas de la barbarie que habían cometido.

Franco junto a Himmler, durante su visita a España en 1940 . (Fuente: Wikimedia).

3. El oro de Canfranc: esta estación de tren del Pirineo de Huesca fue el eje de los importantes intercambios entre España y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. El Tercer Reich compraba wolframio al régimen de Franco, un mineral necesario para la industria bélica, y lo pagaba con oro proveniente del saqueo a los judíos y de sus otras conquistas en Europa. De hecho, y según diversas fuentes, provenía de Suiza.

Se escogió Canfranc porque al estar en los Pirineos era un lugar más discreto que otros pasos fronterizos como Irún o la Jonquera. Además, pese a estar en territorio español, una parte de la estación estaba controlada por oficiales de las SS y agentes de la Gestapo.

Al parecer, por Canfranc pasaron 86 toneladas de oro. Unas 14 tuvieron como destino España, y las otras fueron a Portugal. La dictadura de Salazar recibió más porque también suministraba hierro y era la puerta de entrada de los productos que la Alemania nazi compraba a Sudamérica. Tampoco olvidemos, que el territorio luso también fue la salida de muchos criminales hacia Latinoamérica al final de la guerra.

Pero hay quien defiende que hubo más envíos de oro nazi desde Suiza hacia la Península Ibérica. Algunos lo cifran en 300 toneladas (una cantidad seguramente exagerada). Aunque como indica el historiador económico, Pablo Martín-Aceña, en su libro El Oro de Moscú y el Oro de Berlín los movimientos de oro y wolframio son complicados de seguir, y como al final de la guerra, los Aliados reclamaron a España la devolución de 26, toneladas de oro proveniente del expolio nazi, unas reservas que estuvieron inmovilizadas hasta 1948.

La partitura que podría contener la localización de un tesoro. (Fuente: Der Spiegel).

4. Un tesoro en una partitura: aquí va uno realmente novelesco. Leon Giesen, cineasta y músico holandés, aseguró que había encontrado un tesoro de oro y diamantes del Reichsbank, supuestamente en Mittenwald, en Baviera, cerca de la frontera con Austria. Sería parte de los planes para organizar una última resistencia contra los Aliados desde esta región montañosa.

Lo más peculiar de este tesoro es que la clave para encontrarlo estaría en las partituras de una marcha militar del compositor Gottfried Federlein. En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Martin Bormann, secretario personal de Hitler, habría escrito sobre esos textos una serie de cifras y signos que indicarían la ubicación de este tesoro.

En julio de 2015, otro músico holandés, Cyril Whistler, asegura haber detallado mejor la ubicación del tesoro en Mittenwald. Pero de momento, no tenemos noticia, y la atención la ha acaparado el famoso tren de Polonia.

Una fotografía del Salón del Ámbar de 1931. (Fuente: Wikimedia).

5. El Salón de Ámbar: aquí tenemos el tesoro nazi más preciado. En 1716, Federico Guillermo I de Prusia regaló esta habitación al zar Pedro el Grande en el marco de su alianza en la Gran Guerra del Norte contra Suecia. Había sido construida quince años antes, y había dejado profundamente impresionado al mandatario ruso en una visita a Berlín.

Estaba construida por paneles, zócalos y muebles de ámbar, en total, había seis toneladas de este material, cuyo valor en aquella época era doce veces el del oro. Ocupaba unos 55 metros cuadrados. Se ha considerado como la octava maravilla del mundo. Tras ser regalado a Pedro el Grande, el Salón se instaló en Tsárkoye Seló, la residencia de verano de la familia imperial rusa cerca de San Petersburgo. En 1941, las tropas alemanas lo ocuparon durante las operaciones para completar el cerco de esa ciudad que entonces se llamaba Leningrado.

Los nazis pronto quisieron recuperar aquella magnífica habitación de origen alemán y devolverla a la Gran Alemania. Fueron muy meticulosos desmontando el Salón de Ámbar, y completaron el trabajo en 36 horas. Fue instalada en el Castillo de Königsberg en Prusia Oriental. Hasta este momento, mantenemos controlada toda la historia de esta magnífica habitación. Pero a partir de 1944, comienzan los problemas.

En noviembre de ese año, los bombarderos británicos golpearon con dureza el castillo, y luego el Ejército Rojo lanzó una gran ofensiva sobre Prusia Oriental en enero de 1945 que obligó a los nazis a evacuar esos territorios, eso incluía las obras de arte que habían en Königsberg. A partir de ahí, el Salón de Ámbar desaparece. Para algunos fue destruida en los combates, otros creen que se hundió en el barco Wilhem Gustloff (el naufragio con más pérdida de vidas y que detallé en este post).

Con esta historia tan llamativa y con un valor tan elevado, el Salón de Ámbar ha atraído la atención de diversos cazatesoros, incluso algunos han asegurado conocer su ubicación. Lo último, es que algunos han teorizado que el tren de Polonia del que os hablaba al principio del post tendría en su interior esta magnífica habitación. Además, si esto último fuera cierto, Rusia podía reclamarlo, añadiendo más salsa al asunto.

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4 comentarios en “Cinco tesoros nazis dignos de Indiana Jones

  1. Post muy interesante, como de costumbre. Tal como comentas da para varias películas, como The Monuments Men, aunque la valoración global del film no es muy buena, si que trata este tema como argumento principal cuando normalmente el expolio nazi de las obras de arte europeas siempre ha sido un tema secundario y a veces no se le ha dado la importancia que merece.

    ¿Cual es tu opinión respecto a la actitud de los diferentes Aliados respecto a las obras recuperadas a los nazis? ¿Crees que algún gobierno de los Aliados pudo quedarse obras que no eran suyas y que mantienen en secreto o como desparecidas? ¿Crees que en Suiza pueda quedar algo del tesoro de los nazis que no se haya devuelto?

    Gracias y a seguir deleitándonos con tu historia de la Historia.

    1. Los temas que planteas son muy interesantes, pero darían para largos artículos y debates. Hubo muchas obras de arte que no fueron devueltas a sus propietarios y acabaron en museos como el MoMA de Nueva York. Los soviéticos también cometieron saqueos, por ejemplo tienes el caso del Tesoro de Príamo. Sobre Suiza y el oro nazi… se ha escrito mucho, era difícil seguir el rastro de parte de ese oro, y hubo una larga batalla legal entre el Congreso Judío Mundial tuvo una larga y compleja batalla legal con la banca suiza que se solucionó con el pago de unos 1.200 millones de dólares en los 90. Así resumiendo rápido, ya te digo que el tema es un tanto complejo.

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