70º Aniversario de Hiroshima y Nagasaki: ¿fue necesario lanzar las bombas atómicas?

Los dos hongos atómicos. En la izquierda está el de Hiroshima, ocasionado por la bomba Little Boy. A la derecha, Nagasaki provocado por el lanzamiento de Fat Man. (Fuente: Wikimedia).

Nuevo post, y nueva efeméride en este 2015. Las bombas atómicas de Hiroshima (que causó 135.000 muertos el 6 de agosto) y Nagasaki (aquí fueron entre 50.000 y 74.000 víctimas el 9 de agosto). Éste es de los importantes. Las primeras, y esperemos que últimas, bombas atómicas que se han lanzado. La revista History Extra de la BBC en este número debate si la decisión fue correcta o no.

Recordemos que la gran justificación que siempre ha dicho Estados Unidos sobre la decisión del presidente Harry S. Truman es que así ahorró un gran número de vidas, tanto de sus soldados como de población civil japonesa, en caso de tener que haber invadido Japón, o haber lanzado una campaña más larga de bombardeos convencionales.

El presidente de EEUU, Harry S. Truman, anuncia la rendición de Japón. (Fuente: Wikimedia).

En el artículo hablan destacados historiadores como Antony Beevor o Robert James Maddox. Empezando por los argumentos a favor de lanzar las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki está la citada cuestión del elevado número de bajas en los bombarderos y la hipotética invasión de Japón (ya planeada y con nombre clave Operation Downfall). La cifra más extendida es que las tropas aliadas habrían perdido un millón de hombres, lo cierto, es que los mandos estaban asustados por las bajas que habían sufrido en batallas por unos islotes como Iwo Jima (6.800 muertos) u Okinawa (13.000). Por ejemplo, Beevor explica en el artículo de BBC que los militares japoneses querían utilizar a buena parte de la población civil para luchar con ataques suicidas, si se producía un desembarco, incluso cita unos documentos que dice que los generales del Sol Naciente estaban dispuestos a aceptar 28 millones de bajas.

En segundo lugar, los favorables a la carta nuclear exhiben el convencimiento de que las autoridades niponas no querían rendirse (en especial los militares, con gran influencia en los asuntos del país todos aquellos años); ligado con el primer punto, era necesario hacer una demostración de fuerza para convencerles que dejaran las armas. Richard B. Frank, historiador militar estadounidense, se muestra muy duro afirmando que Japón no se había rendido en 2.600 años.

Tropas soviéticas en Port Arthur durante la ofensiva de agosto de 1945. (Fuente: Wikimedia).

El último argumento a favor de lanzar las bombas se acerca a la realpolitik. La demostración de fuerza también iba encaminada a intimidar a los soviéticos. En 1945, con la Segunda Guerra Mundial dando sus coletazos, el enfrentamiento entre bloques estaba en el horizonte. El Ejército Rojo daba miedo por su capacidad de combate convencional, y además la estaba a punto de volver a demostrar precisamente contra los japoneses en Manchuria.

Los que defiende que fue un absurdo lanzar las bombas refutan buena parte de estas afirmaciones. En primer lugar, apuntan que no se buscaba un mal menor en cuanto al número de bajas, en especial de civiles. Recuerdan los casos de los bombardeos sobre ciudades alemanas como Dresde o Hamburgo, que fueron operaciones con connotaciones vengativas y de demostración de fuerza. Además, se apunta que por ejemplo la bomba de Nagasaki solo la lanzaron para probar sus efectos porque tenía una construcción distinta, tal y como afirma en la revista Richard Overy, profesor de la Universidad de Exeter.

Representantes de Japón firman la rendición a bordo del acorazado USS Missouri. (Fuente: Wikimedia).

Overy también señala en el artículo la cuestión de que no querían rendirse no sirve como excusa. Japón militarmente estaba muy debilitado, como se vería con el inminente ataque soviético que arrollaría a sus fuerzas en Manchuria. Para este investigador y los demás defensores de esta línea de pensamiento, aseguran que el verdadero factor que llevó a la rendición del Imperio del Sol Naciente fue la citada ofensiva del Ejército Rojo, ya que en Tokio temían la entrada en guerra de la URSS contra ellos, el inicio del asalto militar fue el 9 de agosto, el mismo día que Nagasaki.

El tercer argumento, el hacer una demostración de fuerza frente a los soviéticos consideran que sacrificar a 200.000 japoneses fue un precio exagerado e inmoral. Además lo consideran que fue un aliciente para animar a Stalin a conseguir este tipo de armamento (aunque es cierto que el programa atómico de la URSS había comenzado antes).

Una multitud celebra la victoria sobre Japón en Times Square. (Fuente: WIkimedia).

 Alguno de vosotros me suele pedir que dé mi opinión. Confieso que hasta hace un tiempo era un poco halcón, y entendía las bombas de Hiroshima y Nagasaki como un mal menor contra un enemigo que no se iba a rendir. En los últimos años, buscando recovecos no tan conocidos de la Segunda Guerra Mundial, he visto el temor que la URSS inspiraba a Japón, en especial después de los incidentes en Manchuria en 1939, y que ya os expliqué hace un tiempo en este post. Así que creo que fue una decisión excesiva, frente a un enemigo que estaba a punto de capitular.

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