Las dos caras de Turquía en la Primera Guerra Mundial: el desembarco en Galípoli y el genocidio armenio

Mustafá Kemal Atatürk y otros oficiales turcos en Galípoli (izq.). Una mujer armenia arrodillada junto a una niña muerta en las cercanías de Alepo. (Fuente: Wikimedia).
Mustafá Kemal Atatürk y otros oficiales turcos en Galípoli (izq.). Una mujer armenia arrodillada junto a una niña muerta en las cercanías de Alepo. (Fuente: Wikimedia).

Esta semana se conmemoran dos centenarios relacionados con la participación de Turquía en la Primera Guerra Mundial: el desembarco de Galípoli y el genocidio contra los armenios que vivían en el Imperio Otomano. Ambos hechos muestran las dos caras del país en aquel conflicto. La valiente resistencia de sus soldados frente a un enemigo superior, pero también la perpetración de uno de los peores crímenes del siglo XX. Por cierto, no fue el primero como muchos han dicho –incluido el Papa Francisco I- sino que el que abrió las barbaridades del siglo XX fue el de Namibia.

La polémica viene porque el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha situado la celebración del centenario en Galípoli el 24 de abril. Justamente el día que también se conmemora los 100 años del inicio del genocidio contra el pueblo armenio por parte de las autoridades otomanas. Lo que clama al cielo es que el desembarco tuvo lugar el día 25, lo que se ha interpretado como un intento de esconder el recuerdo del genocidio.

Por si hay alguien perdido. Galípoli fue la campaña que lanzaron los Aliados a iniciativa de Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo británico, con el objetivo de dejar fuera de combate al Imperio Otomano que había entrado en la Primera Guerra Mundial al lado de Alemania. El objetivo era ocupar Constantinopla para forzar la rendición de los turcos, abrir una ruta de abastecimiento directo con Rusia y decantar a los países balcánicos como Rumania y Bulgaria del lado de los Aliados. Por cierto, fue un fracaso tras 259 de combates encarnizados, y el célebre político británico tuvo que dejar su cargo y se incorporó al frente occidental en Francia.

Tropas australianas avanzando en Galípoli. (Fuente: Wikimedia).

Tradicionalmente, Turquía había celebrado Galípoli el 18 de marzo fecha del inicio de la campaña, cuando la flota Aliada (británicos y franceses) intentaron ‘forzar los Dardanelos’ –siempre he querido escribir esta expresión-. El asalto naval fue repelido por las baterías turcas en los estrechos, y se decidió lanzar un desembarco el 25 de abril para lograr ocuparlos y así facilitar el paso de la flota hacia Constantinopla.

En el desembarco de Galípoli, las tropas australianas y neozelandesas tuvieron un papel destacado –los ANZACs-, y era la primera vez que iban a la guerra como naciones independientes (aunque dentro de la Commonwealth) y no como meras colonias. Decenas de miles de soldados de estos dos países se dejaron la vida en la campaña de Galípoli, lo que tuvo un profundo impacto. Por este motivo, estos dos países sí que conmemoran el 25 de abril de una manera especial, el ANZAC Day.

Así pues, la batalla de Galípoli es especial en el imaginario de australianos, neozelandeses y turcos. En este último caso, Mustafá Kemal comenzó a forjar su leyenda – que lo llevaría a ser Atatürk, el fundador de la República turca laica – dirigiendo la defensa. Aunque también se acusa al actual gobierno de Erdogan de reinterpretar el relato tradicional. De ser el embrión de la Turquía laica pasa a ser una resistencia del Islam contra Occidente.

Con todo, me gustaría recordar que Galípoli fue una auténtica muestra del conflicto global. Como dijo el historiador turco Haluk Oral: “fue la Primera Guerra Mundial en una taza de té”. Como he dicho lucharon turcos, australianos y neozelandeses; pero también lo hicieron árabes, británicos, franceses, gurkhas, sikhs, y soldados africanos en la Legión Extranjera gala. Hubo 140.000 muertos: 86.500 turcos, 42.000 de la Commonwealth y 14.000 franceses.

El 24 no pasó nada en Galípoli. En cambio sí que es el día elegido para señalar el inicio del genocidio contra los armenios, ya que en esa jornada en 1915 comenzó el arrestó de intelectuales de esa etnia en Estambul. La coincidencia de conmemoraciones pinta a maniobra del gobierno turco para distraer la atención sobre el acto de recuerdo que organiza el gobierno de Armenia. Así se lo ha hecho saber el presidente de este país, Serzh Sarkissian.

La cuestión del genocidio armenio escuece mucho en Turquía. Hasta hace poco su sola mención en pública dentro del país podía acarrear serios problemas, todo un premio Nobel como Orhan Pamuk tuvo que hacer frente a un juicio hace 10 años. También crea rifirrares diplomáticos con el gobierno de Ankara, el último ha sido con el Vaticano, pero también las ha tenido periódicamente con la Unión Europea (y en particular Francia). La diplomacia de Estados Unidos condena los hechos, pero no emplea el término ‘genocidio’. Los gobiernos turcos de diferente color siempre han asegurado que las muertes de miles de armenios fue consecuencia de los rigores habituales en una situación de guerra.

Mapa del genocidio armenio. (Fuente: Wikimedia).

El genocidio armenio causó un millón y medio de muertos. Veinte años antes, desde finales del siglo XIX, las autoridades otomanas habían desencadenado una serie de persecuciones contra los armenios que reclamaban más derechos, y ya entonces se produjeron las primeras persecuciones y masacres como la de Hamidian.

En el caso de 1915, el gobierno de los Jóvenes Turcos veía en esta minoría una especie de quinta columna. Tal y como explica Eugene Rogan en La caída de los otomanos (por cierto, un must para leer este 2015), la población armenia se concentraba en tres zonas estratégicas durante la Gran Guerra: Estambul –se temía que los Aliados consiguieran llegar hasta allí-, Cilicia –clave para el Golfo de Alejandreta-, y en el Cáucaso –primera línea de batalla contra Rusia-.

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El gobierno turco reaccionó a su paranoia de quinta columna ordenando unas deportaciones masivas de estas zonas hacia campos de internamiento en los desiertos de Oriente Medio. Las pruebas de estas órdenes de exterminio existen en documentos oficiales, como han probado numerosos investigadores. Aunque son de difícil acceso (y algunos han sido destruidos).

La población fue tratada con extrema dureza y crueldad en esas marchas y muchos murieron de hambre, sed y enfermedades. También se produjeron las otras vejaciones habituales en esos casos: violaciones, masacres de pueblos enteros, tráfico de mujeres… Es cierto que el apoyo de los armenios a los Aliados existía, pero era de unos grupos opositores, lo que no justificaba una reacción así.

Civiles armenios obligados a abandonar sus hogares por las tropas otomanas. (Fuente: Wikimedia).

Además del relato que hay en La caída de los otomanos también recomiendo la lectura del capítulo El primer holocausto en el libro La Gran Guerra por la Civilización de Robert Fisk. Allí se explica algunas peculiaridades del genocidio armenio en especial comparado con el que sufrirían los judíos treinta años después. El periodista británico también se ha mostrado muy crítico en The Independent con el intento de Turquía de ensombrecer el recuerdo de estos crímenes con la celebración de Galípoli.

Fisk destaca que el genocidio armenio se conoció inmediatamente. No hubo que esperar al final de la guerra como en el caso del Holocausto judío. Esto fue posible al trabajo de misiones y diplomáticos estadounidenses, pero también al de los militares alemanes que en condición de aliados estaban asesorando a las fuerzas otomanas.

Noticia del New York Times de noviembre de 1915 hablando del genocidio armenio. (Fuente: Wikimedia).

Luego, también hubo otros oficiales del káiser con comportamientos menos dignos como Rudolf Hoess, entonces un sargento pero que sería el futuro comandante de Auschwitz. Fisk también nos recuerda el caso de Max Erwin von Scheubner-Richter, uno de los primeros compañeros de Hitler dentro del partido nazi y que moriría en el putsch de 1923, y quien recopiló los métodos de exterminio de  los otomanos.

Por cierto, los turcos animaron a las otras etnias musulmanas de su imperio a participar en el genocidio. Quienes tuvieron una actitud más cruel con los armenios fueron los kurdos, que por una cruel ironía del destino acabarían sufriendo persecución a mano de los turcos un tiempo después. Con todo, los principales partidos kurdos como el PKK han pedido perdón públicamente por su participación en estos crímenes contra la Humanidad.

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3 comentarios en “Las dos caras de Turquía en la Primera Guerra Mundial: el desembarco en Galípoli y el genocidio armenio

  1. Mmuchisimas gracias por la información Ivan Gimenez ,estoy ahora mismo en Estambul, y me asaltaban mil dudas que has respondido en tu interesantisimo artículo.
    Apasionada también por la historia y las diferentes culturas.
    Un saludo

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