El asedio de Port Arthur y la batalla de Mukden: la previa de la Gran Guerra

Llevaba semanas sin daros la tabarra con el centenario de la Primera Guerra Mundial, así que creo que ya va siendo hora de retomar el tema. Si aún no has abandonado el post, hoy te explicaré el conflicto que muchos consideran una precuela de lo que se empezó a vivir en el verano de 1914, en especial en el terreno de las tácticas militares y el armamento. Me refiero a la Guerra Ruso-Japonesa que se libró entre 1904 y 1905.

Es uno de esos conflictos olvidados, a los que sólo hacemos caso unos pocos frikis de estas cosas pero normalmente es donde le sacas su jugo a esto de la Historia. Bueno, vamos a centrarnos que me puedo ir por las ramas.

Tropas japonesas asaltando una trinchera rusa. (Fuente: Wikimedia).

Esta guerra se desató por las ambiciones imperiales de Rusia y Japón sobre Manchuria y Corea. La victoria fue para el Imperio del Sol Naciente que lo confirmó definitivamente como gran potencia al conseguir derrotar a un país europeo. Por su parte, Rusia quedó muy maltrecha, y la humillante derrota fue la chispa que hizo saltar la Revolución de 1905, una verdadera antesala de la caída del zar Nicolás II en 1917.

Pero como os decía, desde la óptica de 1914 nos interesa lo que sucedió sobre el terreno bélico en especial en el asedio de Port Arthur y la batalla de Mukden. En estos escenarios se comenzaron a ver el desarrollo de complejos sistemas de trincheras (ya se habían utilizado antes en conflictos como Crimea o la Guerra de Secesión de EEUU, pero nunca con esta magnitud), el uso generalizado de la ametralladora (hasta entonces habían tenido un papel limitado), o el empleo de tácticas ofensivas para asaltar posiciones fortificadas.

Los campos de batalla de esta guerra. (Fuente: Wikimedia).

Lo que se vivió en aquella guerra influyó porque tuvo un gran número de observadores militares de otras nacionalidades (y también corresponsales); y estuvieron acompañando a las unidades de ambos bandos. Esta afluencia de agregados de diversos ejércitos se debe a que era el primer conflicto entre dos grandes potencias en los últimos treinta años, el último había sido la Guerra Franco Prusiana de 1870. Por cierto, uno de éstos agregados era el (por entonces) joven teniente Douglas MacArthur, que acompañaba a su padre, Arthur, como parte de la delegación estadounidense en el ejército nipón.

Todos estos observadores quedaron fascinados por lo que vieron allí, y muchos escribieron amplios tratados que luego fueron asumidos por sus respectivos ejércitos, y aplicados en los compases iniciales de la Gran Guerra con nefastas consecuencias para las vidas de miles de soldados. En primer lugar, les llamaba la atención el poder destructivo por el armamento más moderno como las ametralladoras y las piezas de artillería más modernas, por su poder destructivo (algo que también se vería en las Guerras Balcánicas).

Militares occidentales que acompañaban a las tropas japonesas en la batalla de Shaho. (Fuente: Wikimedia).

Pero lo más notable fue el convencimiento de la primacía de las tácticas ofensivas por las defensivas. Esto se debe a que los observadores militares tomaron como referencia al ejército japonés que prefería lanzarse al ataque, frente a los rusos que optaron por mantener sus posiciones en Port Arthur y Manchuria a la espera de traer refuerzos de las provincias europeas.

En primer lugar, los observadores internacionales quedaron impresionados por las tácticas japonesas para tomar las fortificaciones rusas en el asedio de Port Arthur. Lo consiguieron a un alto precio, y en especial en el asalto a la colina 203 Meter Hill, los nipones tuvieron 14.000 bajas por unas 5.000 de los rusos. Hasta la batalla de Verdun no se vería un despilfarro de vidas humanas tan elevado por conquistar una franja tan pequeña de territorio.

Las luchas navales también fueron decisivas. El conflicto empezó con un ataque sorpresa sobre Port Arthur y terminó con la batalla Tshuhima. (Fuente: Wikimedia).

Si analizamos los porcentajes de caídos en combate, los datos son más ilustrativos: los japoneses tuvieron un 45,6% de bajas en Port Arthur. En comparación los franceses sufrieron un 18,9% de hombres fuera de combate en la Batalla de Sedán, un choque considerado una debacle para los galos.

Pero en lugar de ver los riesgos de una carnicería si se lanzaban los soldados contra posiciones bien fortificadas y defendidas por ametralladoras y artillería, los observadores lo interpretaron como que tropas bien entrenadas y motivadas (como fue el caso de los japoneses) podían tomar esta clase de posiciones.

De todas formas, los observadores militares extranjeros consideraron que Port Arthur sería una excepción en las guerras del futuro. Creyeron que en el futuro se verían más cosas como lo sucedido en la batalla de Mukden, donde una fuerza de 280.000 soldados japoneses venció a 340.000 rusos. La batalla con más combatientes desde la de Liepzig en 1813. Los dos ejércitos maniobraron en un frente de 90 millas. Consideraron que la clave sería el uso de tácticas móviles y agresivas como las que habían usado los nipones al mando del mariscal Oyama Iwao.

De aquí surgió lo que se conoció como doctrinas offensive a loutrance, y que contribuiría a grandes carnicerías como las batallas de Somme, Ypres o la Ofensiva Brusilov.

Tropas rusas retirándose de Mukden. (Fuente: Wikimedia).

Para ir acabando y como podéis ver, la Guerra Ruso-Japonesa fue un factor que contribuyó a hacer creer a los militares en 1914 que tenían que apostar por tácticas ofensivas para superar a los respectivos enemigos. Pero tras la batalla del Marne y las ofensivas de la ‘Carrera hacia el Mar’, el frente occidental se estancó. Los ejércitos allí enfrentados pronto se encontraron con modelos de combates más parecidos a los de Port Arthur (por ejemplo en Verdun), donde para ganar un poco de terreno, tenían que invertir la vida de miles de soldados.

Por cierto, y tal y como os hablaba hace un tiempo, la URSS y Japón tuvieron sus choques en la Segunda Guerra Mundial. La derrota escoció durante mucho tiempo a los rusos, y Josef Stalin dijo en agosto de 1945 que habían borrado una mancha que había estado allí durante 40 años. Curiosamente, Lenin había visto la derrota en la guerra de 1904-1905 como una muestra de la debilidad del zar, y no como una afrenta para el pueblo.

Volviendo a las impresiones que tuvieron los observadores extranjeros, si hubieran interpretado de otra manera lo que vieron en los campos de batalla de Manchuria una década antes, en especial en lo referente al poder del armamento que tenían entre manos (ametralladoras, artillería, granadas de mano…) y aplicado a la defensa, quizás hubiesen podido evitar las masacres que se vivieron en la Gran Guerra.

UPDATE: Por si os apetece saber más sobre este conflicto, es muy recomendable el blog: La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905).

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3 comentarios en “El asedio de Port Arthur y la batalla de Mukden: la previa de la Gran Guerra

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