Operación Bagration: el Día D del Ejército Rojo

Mapa de la Operación Bagration (Fuente: Wikimedia).

Hace dos semanas todos estábamos emocionados recordando el 70 aniversario del desembarco de Normandía. Hoy toca recordar que un 22 de junio de 1944 también tuvo lugar la Operación Bagration del Ejército Rojo, otro punto clave para entender la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, aunque no sea tan conocido para el gran público. Aquí va mi humilde aportación para intentar difundir estos hechos.

Aquí analicé hace unos días la importancia histórica de Normandía dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial. Pero reconozcamos que los anglosajones son maestros en el marketing histórico, y nos han sabido vender sus campañas en ese conflicto por encima de la participación de otros países. Por lo que conviene recordar y dar su justo merecimiento a la Operación Bagration.

Dos Panzer IV destruidos (Fuente: Wikimedia).

Pese al impacto psicológico del Día D y la apertura del famoso segundo frente, el esfuerzo bélico alemán seguía centrado en el Frente del Este, y más concretamente en el Grupo de Ejércitos Centro. Esta potente concentración de fuerzas fue destrozada por el Ejército Rojo entre el 22 de junio hasta mediados de agosto de 1944. También supuso el avance por los Países Bálticos (que ya quedarían bajo la órbita soviética hasta 1991) y en Ucrania. En definitiva, las tropas de Stalin consiguieron recuperar el terreno que aún permanecía bajo ocupación del Tercer Reich desde 1941.

Para hacernos una idea de la magnitud de la Operación Bagration, y para compararla con el Desembarco de Normandía, conviene señalar que el Ejército Rojo, comandado por el mítico Zhukov, desplegó 10 veces más soldados que las fuerzas aliadas en el Día D, y frente a ellos la Wehrmacht tenía el triple de hombres de los que tenía defendiendo el célebre Muro Atlántico. Como señala Max Hastings en su libro Armaggedon:

“La contienda entre el Ejército Rojo y la Wehrmacht hizo parecer ridícula la campaña occidental en escala, intensidad y ferocidad”.

Tropas soviéticas avanzando (Fuente: Wikimedia).

Asimismo, ese junio de 1944, las fuerzas angloamericanas y los soviéticos estaban a una distancia parecida de Berlín. Cuando en agosto acabaron las operaciones en el Frente del Este, ya estaba claro que las fuerzas de Stalin eran la verdadera amenaza para el corazón del Reich y sus aliados en los Balcanes. Las tropas de la URSS también se encontraban dispuestas a avanzar sobre Polonia y Prusia Oriental. Precisamente, poco después se produciría la rebelión de Varsovia, que Stalin se negó a apoyar para disgusto de sus aliados británicos y estadounidenses, dando pie a un epílogo de la Guerra Fría, como han recordado en The Guardian.

Algunos me diréis que la URSS ganó ésta y otras batallas por la pura y dura acumulación de fuerza bruta. No es cierto. El Ejército Rojo había demostrado que podía organizar grandes operaciones con una doctrina elaborada. Por un lado estaba la maskirovka, el engaño, donde se coordinaron ataques de partisanos a las líneas de suministros alemanas, y se realizaron movimientos de tropas por la noche para sorprender a la Wehrmacht al inicio de la Operación Bagration. Por otro lado, Zhukov volvió a demostrar que era un maestro en la aplicación de la concepción de la batalla profunda: la creación de puntos de ruptura en las líneas defensivas enemigas que luego eran aprovechados por las reservas móviles del Ejército Rojo.

Como dije en el último post sobre Normandía, y recordando una entrevista con Anthony Beevor, no hubo un momento único que cambiara irremediablemente el curso de la Segunda Guerra Mundial. Es mejor hablar de fases geopolíticas que fueron marcando las tendencias del conflicto. En este caso, la Operación Bagration debe verse como la confirmación del imparable avance soviético que se había iniciado en julio de 1943 con Kursk, y que ya no pararía hasta Berlín en mayo de 1945.

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3 comentarios en “Operación Bagration: el Día D del Ejército Rojo

  1. Gran post, la operación Bagration es una de las batallas menos reconocidas de la WWII. La propanga aliada se encargó de que nombres como Normandía, Maket-Garden, Sicilia o Las Árdenas fueran recordadas como grandes victorias pero en cambio las batallas del Frente del Este fueron las grandes olvidadas, siendo Staligrando y quizás Kurk las únicas batallas que reconocemos. El cine es un buen ejemplo de esta situación, incluso el cine ruso ha tardado tiempo en llevar a la pantalla otras batallas menos famosas pero igual de importantes que Stalingrado o el cerco de Leningrado.

    Estoy un poco en desacuerdo con uno de los párrafos. Si es verdad que los rusos tenían grandes tácticos entre sus generales y muchas de estas batallas se ganaron gracias a la inteligencia militar rusa, al apoyo de partisanos y a tácticas elaboradas. Pero la mayoría de estas tácticas basaban gran parte del éxito en un número de fuerzas superior al enemigo que permitía al ejército ruso concentrar fuerzas en un punto y sobrepasar a un ejército alemán desgastado y en retirada. Los rusos rápidamente cubrían con reservas sus ejércitos mientras que los alemanes no podían. Y las concentraciones de artillería del avance ruso antes de cada batalla, con una acumulación de cañones y obuses nunca vista creaban una situación previa muy favorable para la infatuaría y los blindados rusos. En mi opinión existe un punto intermedio: ni los rusos ganaron solamente por acumulación de fuerza bruta, ni tampoco sus tácticas fueron el pilar del avance ruso, ambos factores se complementaron usando tácticas brillantes apoyadas en la confianza de un gran número de tropas.

    1. Gracias por la aportación. Añadiré que los rusos ya disponían de esa superioridad material desde mucho antes, y no la supieron utilizar. En la Guerra de Invierno contra Finlandia no les sirvió de nada, ni tampoco en 1941 y 1942 frente a los avances de la Wehrmacht.
      Como bien dices, la artillería era clave pero para que fuera eficaz, así como el avance de los tanques y la infantería era necesario tener desarrollada una adecuada doctrina.
      Al fin y al cabo, al final de la guerra la capacidad de guerra móvil del Ejército Rojo atemorizaba a sus aliados occidentales. El despliegue que hicieron en la campaña contra Japón en agosto de 1945 fue la guinda, y allí desplegaron 1,5 millón de hombres frente a los 1,2 millón del Ejército de Kwantung, y los barrieron. ante un organizado avance por escalones de fuerzas. Con esa proporción, un ataque en masa no hubiese tenido un gran resultado.

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