Triple Alianza, Pacífico, y Chaco: tres guerras en América Latina que deberías conocer

El hundimiento del buque peruano Esmeralda durante el combate de Iquique durante la Guerra del Pacífico. (Fuente: Wikimedia).

En Europa somos mucho de mirarnos el ombligo con muchos temas y en especial con la Historia. Hoy me fijo en el caso de tres grandes conflictos que han sido decisivos para la Historia de América Latina, y protagonizados exclusivamente por países del continente. Como digo, aquí nos fijamos solo en las guerras donde ha habido una intervención directa europea o de Estados Unidos como el caso de las Malvinas o la de Cuba.

Los considero decisivos porque modificaron notablemente las fronteras de los países implicados, y movilizaron importantes cantidades de soldados. Aquí dejo la lista por orden cronológico. Como hay bastantes lectores de América Latina, os agradeceré cualquier aportación que hagáis a lo que aquí diga o si queréis mencionar otros conflictos también decisivos para estos países.

Batalla de Riachuelo. (Fuente: WIkimedia).

1. La guerra de la Triple Alianza (1864-1870):

Esta fue una guerra que modificó notablemente la composición territorial de Paraguay. Este conflicto ha dado lugar a un profundo debate entre historiadores latinoamericanos (y en particular entre los países implicados). Se denomina de la Triple Alianza porque Brasil, Argentina y Uruguay se enfrentaron con Paraguay, presidido por Francisco Solano López.

Solano López quería que su país tuviese un peso destacado en la escena latinoamericana e intervino a favor del Partido Blanco (conservador) en el gobierno de Uruguay que en esos momentos libraba una guerra civil contra el Partido Colorado (liberal), quien tenía apoyo de Argentina y Brasil. El dirigente paraguayo les advirtió que cualquier intervención la consideraría una agresión directa.

Francisco Solano López. (Fuente: Wikimedia).

Brasil envió tropas para apoyar al Partido Colorado, y Solano López respondió con la invasión de la provincia brasileña de Mato Grosso en 1864. Pidió a los argentinos que le dejaran atravesar su territorio para enviar tropas a Uruguay. Buenos Aires se negó, y los paraguayos respondieron ocupando la ciudad de Corriente en 1865.

Para culminar, la intervención brasileña propició la victoria del Partido Colorado en Uruguay. De esta forma, estos dos países y Argentina se prepararon para dar una respuesta armada a Paraguay.

La Triple Alianza lanzó una fuerte contraofensiva que Paraguay consiguió contener en los primeros compases, pero la inferioridad militar frente a brasileños, argentinos y uruguayos hizo que al final optara por una estrategia de guerra de guerrillas.

Batalla de Tuyuti. (Fuente: Wikimedia).

En cualquier caso, pronto se vio que aquel iba a ser un conflicto muy sangriento. La batalla de Tuyutí, la más sangrienta que se ha disputado en suelo latinoamericano (las fuentes varían pero hubo miles de muertos en los dos bandos). La guerra fue muy dura para la población paraguaya. Se considera que el país perdió un 60% de sus habitantes, cifra que llega al 80-90% de la población masculina, según las fuentes que se consulten.

En cualquier caso, este volumen de mortandad la convierte en uno de los conflictos más destructivos de la Historia contemporánea. Algunos estudios hablan de que quedo una ratio de 4 mujeres por cada hombre, por lo que se recurrió a prácticas como permitir una poligamia de facto.

Territorialmente, Paraguay también sufrió importantes pérdidas. Los argentinos apostaban por dividirse el país, pero Brasil quería que hubiese un estado tapón en la región. Aún y así, los vencedores se anexionaron unos 140.000 kilómetros cuadrados de tierras, y recibieron importantes reparaciones que Paraguay estuvo pagando hasta 1943.

Para conocer en detalle este conflicto, es muy recomendable el Histocast dedicado al conflicto.

Enterrando a los muertos de la Batalla de Tacna, uno de los primeros choques armados entre chilenos y bolivianos. (Fuente: Wikimedia).

2. La Guerra del Pacífico (1879-1883):

La expulsión de España de sus dominios americanas y la formación de los nuevos estados había dejado una serie de fronteras poco definidas. La administración colonial separaba los territorios de forma un tanto vaga. Algunos países pronto firmaron tratados para definir claramente los límites de sus soberanías, pero otros fueron posponiendo el acuerdo.

Tal fue el caso de Chile y Bolivia. La frontera difusa estaba en el desierto de Atacama. Los problemas vinieron a partir de los años 40 del siglo XIX cuando en la zona se descubrieron importantes yacimientos de guano y salitre. Pese a las tensiones nacientes, la guerra contra España dio a un enemigo común que aplazó el enfrentamiento.

Mapa de las zonas en disputa. (Fuente: Wikimedia).

En 1874 se firmó un acuerdo entre Chile y Bolivia. Además de fijar la frontera en el paralelo 24º Sur, también se concedían importantes ventajas fiscales a las compañías chilenas que explotaban los recursos del desierto de Atacama y que quedaban bajo soberanía de su vecino del norte.

Pese a este clima de entendimiento, Bolivia firmó una alianza secreta con Perú ya que ambos países temían una hegemonía de los chilenos en la costa del sur del Pacífico en América. Además, el conflicto empezaría a fraguarse en 1878, cuando el gobierno boliviano quisó aumentar los impuestos a la Compañía de Salitres y Ferrocarriles (CSFA).

Tropas chilenas en Perú en 1883. (Fuente: Wikimedia).

El gobierno chileno intercedió para ayudar a CSFA. La tensión fue subiendo, hasta que en febrero de 1879, Bolivia decretó una incautación de bienes de la compañía, al considerar que vulneraba la ley. La respuesta de Chile fue ocupar la población de Antofagasta, la ciudad aplaudió la llegada de los invasores ya que compartían nacionalidad con las tropas invasoras.

Tras una serie de choques armados, en abril de 1879 Chile declaró la guerra a Bolivia y Perú. Este último país aparentemente había ejercido de mediador, pero los chilenos estaban al corriente de la alianza secreta. El conflicto comenzó con una intensa campaña naval, ya que era fundamental para los dos bandos poder dominar el mar, era prácticamente imposible atravesar el desierto de Atacama y había que operar desde la costa.

Restos del balneario de Chorrillos, lugar preferido por la élite peruana, pero que fue escenario de duros combates. (Fuente: Wikimedia).

Los peruanos plantearon una dura resistencia pero los chilenos se hicieron finalmente con el control del mar tras el combate naval de Angamos. A partir de ahí, se organizaron una serie de desembarcos contra Bolivia (que era un frente más secundario tras la ocupación de Antofagasta y los otros territorios costeros) y Perú, que se convirtió en el escenario principal de los combates.

Los chilenos demostraron una amplia superioridad militar, llegando a ocupar Lima el 17 de enero de 1881. Perú llegó a temer por su supervivencia como nación, y resistieron a duras penas con una estrategia de guerrillas, al estilo que habían hecho los paraguayos, aunque aquí el conflicto no fue tan sangriento.

En 1883 Chile y Perú firmaron la Paz de Ancón, donde Lima cedía la provincia de Tarapacá. En 1884 se firmó el Tratado de Valparaíso entre Chile y Bolivia que cedía Antafagasta y los otros territorios costeros, perdiendo su salida al mar, lo que fue un verdadero trauma nacional.

Mapa del Chaco. (Fuente: Wikimedia).

3. Guerra del Chaco (1932-1935):

Esta guerra es, en parte, consecuencia de las dos anteriores. Se enfrentaron Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal, rica en petróleo y estratégica, y con una extensión de 650.000 km. Se trata del conflicto más importante en América Latina del siglo XX. También fue el primer conflicto en esta región del planeta donde se utilizó de manera general la aviación.

Nuevamente estamos ante un caso de fronteras mal definidas. Tras perder la salida al mar en la Guerra del Pacífico, Bolivia quería afianzar la soberanía sobre el Chaco ya que le daría el control sobre el río Paraguay y así conseguiría una salida al Atlántico.

Bombardeo de reconocimiento Potez-25 como los que utilizó Paraguay en el conflicto. (Fuente: Wikimedia).

Por su parte, Paraguay ya hemos visto que había perdido mucho territorio en la Guerra de la Triple Alianza, y no estaba dispuesto a ceder más. Además, el Chaco pese a estar poco poblado y tener un clima semitropical muy duro (muy frío en invierno y calor asfixiante en verano), pero la región era rica en petróleo, en especial en la zona que caía bajo control paraguayo. Es decir, unos recursos muy deseados para un país que necesitaba recuperarse del conflicto de 1879-1883.

Otra explicación que se ha dado a la guerra, fueron las presiones de las compañías petroleras. La Standard Oil (norteamericana) ya explotaba hidrocarburos en Bolivia, y estaba interesada en explotar los yacimientos en la zona paraguaya y eran propiedad de la Royal Dutch Shell (anglo-holandesa). Las compañías habrían azuzado a los dos países a que se rearmaran. Aunque para otros es conspiranoia.

Tropas paraguayas en 1932. (Fuente: Wikimedia).

Independientemente de si se cree en el rol de las petroleras o no, ambos países llevaban tiempo rearmándose. Bolivia tenía un ejército era más numeroso y había sido entrenado por una misión alemana con Hans Kundt que llegó al país en 1911, y durante la Guerra del Chaco sería reclamado por el gobierno para dirigir a las tropas contra Paraguay.

Por su parte, los paraguayos contaban con unas fuerzas menos numerosas, incluso su población era casi un tercio de la boliviana (880.000 vs 2.150.000). Pero sus tropas habían desarrollado una doctrina de guerra móvil con marchas y tácticas de flanqueos que iba a ser muy útil para luchar en las llanuras del Chaco. También destacaban sus oficiales formados en el extranjero.

Retrato de Hans Kundt. (Fuente: Wikimedia).

Bolivia confiaba en su superioridad numérica y material, y esperaba conseguir el dominio de la región por la vía diplomática. En 1928 este país comenzó a provocar una serie de incidentes armados en fortines fronterizos, con países terceros, como Estados Unidos, intentando mediar.

Las escaramuzas fueron subiendo de tono y en junio de ese mismo año un destacamento boliviano tomó el fortín del lago Pitiantutá, desobedeciendo las órdenes de contención de su presidente Daniel Salamanca.

Tanque Vickers que utilizó el ejército boliviano. (Fuente: Wikimedia).

Los paraguayos expulsaron a estas tropas bolivianas en julio, pero el presidente Salamanca decidió a las demandas internas de llevar a cabo una acción decisiva, y ordenó recuperar tres fuertes. Por su parte, el presidente paraguayo, Eusebio Ayala, también cedió a las presiones de sus militares y ordenó una movilización total de sus fuerzas.

A partir de ahí, la guerra se caracterizó por una primera ofensiva paraguaya, seguida de una boliviana con gran cantidad de hombres y material pero que fue derrotada. Las fuerzas de Paraguay lanzaron posteriores operaciones de avance, donde demostraron una gran capacidad para las maniobras móviles que rodearon importantes contingentes enemigos, y para capturar material de guerra.

La guerra duró hasta junio de 1935, y el acuerdo de paz definitivo se firmó en 1938. Tres cuartas partes del Chaco quedaron bajo soberanía paraguaya (52.000 km2). Hubo más de 100.000 muertos, con la mayoría del bando boliviano. En 2009 ambos países firmaron un acuerdo definitivo de delimitación de fronteras.

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