10 nombres épicos de países que no encontrarás en un atlas actual

Hace unos días Toni G.M (de Histocast) hico un tuit recordando nombres épicos de países de antaño, concretamente hablaba de la Triarquía de Negroponte, un estado surgido de la Cuarta Cruzada en la isla de Eubea. Lo que me hizo recordar que los estados ya no tienen nombres como los de antes. Si buceamos un poco a lo largo de la Historia, encontraremos nomenclaturas que evocan épica pura, poder mayestático y exotismo.

Aquí os dejo un listado con algunos de los estados que me resultan más evocadores. Por supuesto que estaré encantando de escuchar a vuestros favoritos, y así seguro que descubro alguno más.

En marrón, la Triarquía de Negroponte. (Fuente: Wikimedia).
  1. La Triarquía de Negroponte (1214-1470): como os decía, un estado surgido de la Cuarta Cruzada, cuando Venecia y los cruzados despedazaron territorialmente al Imperio Bizantino. Un territorio muy pequeño pero que dio lugar a muchas disputas sucesorias. Venecianos, catalanes, sicilianos, bizantinos y el Principado de Acaya (que también podría estar en esta lista) también metieron baza en los asuntos de la isla de Eubea. Finalmente fueron conquistados por los bizantinos.
La Horda de Oro en la Batalal de Mohi contra húngaros, croatas y templarios. (Fuente: Wikimedia).
  1. Janato de la Horda de Oro (1240-1502): J. R. R Tolkien y George R. R. Martín no han conseguido crear un nombre con esta sonoridad. Fue fundado por Batu Khan, uno de los nietos de Genghis Khan, tras una exitosa campaña por Europa del Este, que interrumpió porque lo reclamaron para elegir a un nuevo khan. Él proclamó su independencia al ver que no sería el escogido, creando un estado que se extendería por los territorios de Rusia, Ucrania y Kazajistán. El nombre puede ser por el color de la tienda del líder, por las riquezas que obtenían de sus pueblos tributarios o porque la palabra ‘dorado’ en mongol es similar a centro, y significaría algo así como Horda Central. Hacia 1420 una serie de problemas internos fue provocando que la horda de fuera separando en varios reinos menores. El territorio central pasó a denominarse Gran Horda, que tras una serie de derrotas militares a manos Moscovia y el janato de Crimea acabó disolviéndose y asimilada por estos últimos.
Bandera de la República de Venecia. (Fuente: Wikimedia).
  1. República Serenísima de Venecia (697-1797): vale, aquí he sido un poco mainstream, pero el nombre me encanta, me imagino su resonancia en una corte a la hora de anunciarte como embajador de este estado. Lo de Serenísima no es que mantuviera la calma ante un vecindario complicado (y por donde también estuvo metiendo cizaña), sino que hacía referencia a su soberanía, y el apelativo también lo tuvieron otras repúblicas italianas como Génova o San Marino.
Estado teutónico hacia 1466. (Fuente Wikimedia).
  1. Estado monástico de los Caballeros Teutones (1224-1525): Prusia para los amigos. La Orden Teutónica conquistó al pueblo pagano de los prusios durante las Cruzadas Bálticas. Además de suelo germánico, también se extendió por territorios de la actual Polonia, Letonia y Lituania. El estado era puramente religioso al depender de esta orden de caballeros guerreros. Hacia el siglo XVI la convulsión religiosa de la Reforma Protestante también afectó a esta tierras.. El último gran maestre de la Orden Teutónica, Alberto de Brandenburgo-Ansbach, pactó con su tío el rey de Polonia convertirse al luteranismo y la secularización del estado, pasando a ser duque de Prusia (pasaría a ser reino en 1701).
Tumba de Askia. (Fuente: Wikimedia).
  1. Imperio Songhai (siglos XV y XVI): con este nombre podrían haber salido de una buena historia de space opera pero no. Se extendió por el Sahel Occidental, alrededor de la actual ciudad de Gao. Luego conquistaron importantes centros como Tombuctú. Su gran líder fue Askia el Grande que acabó de desarrollar la administración del imperio y fomentó el comercio y la cultura. Hacia 1500 dominaban un territorio de 1,4 millón de kilómetros cuadrados. A finales del XVI, el declive político propició una invasión de la dinastía Saadi de Marruecos, que consiguió la victoria militar pero no pudo dominar una extensión tan grande y acabó fragmentada en pequeños reinos independientes.
Fuerzas niponas preparadas para hacer frente a los invasores mongoles. (Fuente: Wikimedia).
  1. Shogunato Kamakura (1185-1333): he escogido éste por ser el primero de estos regímenes militares del Japón feudal. No me negaréis que el nombre no resuena a pura épica de samuráis (también aceptaría el de Tokuwaga). El nombre viene de la ciudad desde donde se articuló el poder gobernante, que recayó en las castas de guerreros (hasta entonces consideradas inferiores), y concretamente en el Clan Hōjō. Tuvo que lidiar con las invasiones mongolas aunque contó con la inestimable ayuda divina y eólica de los kamikazes. En 1333 habría un cambio con la caída de los Hōjō, y fueron sustituidos por los Ashikaga que dieron nombre al siguiente shogunato.
Milicianos boer. (Fuente: Wikimedia).
  1. República de Transvaal (1852-1902, como estado independiente): la ocupación británica de la colonia holandesa en el Cabo de Buena Esperanza a inicios del XIX y la promulgación de una serie de leyes lingüísticas propició que los bóers comenzaran a emigrar tierra adentro. En 1852 ya estaban firmemente afincados en territorios del río Vet tras vencer a los nativos, y Gran Bretaña reconoció su independencia en la Convención de Sand River. A partir de aquí fueron dos veces a la guerra contra Gran Bretaña, declarando ellos la guerra, con un par, contra el imperio más poderoso del momento. En 1902, tras la Segunda Guerra Boer, quedaron incorporados a la soberanía de Su Majestad.
Mezquita de Al-Hakim en El Cairo, construida por la dinastía fatimí. (Fuente: Wikimedia).
  1. Califato Fatimí (909-1171): ahora que hemos vuelto a hablar de califatos, rescato éste que gobernó Egipto y parte de la costa norteafricana. Su peculiaridad es que la familia gobernante eran chiitas ismaelíes, y no suníes. El nombre evoca a Fátima, la hija del Profeta Mahoma. En su momento de mayo extensión dominaron Sicilia e importantes territorios en los alrededores del Mar Rojo. Ampliaron los contactos comerciales hasta China. Pero también eran años de agitación religiosa en Oriente Medio, ya no solo por la presencia de los cruzados, sino entre los musulmanes. También hubo una guerra civil entre las tropas turcas y las sudanesas y bereberes al servicio del Califa de El Cairo. Saladino en 1171 acabó con el Califato para incorporar Egipto al Sultanato Ayubida.
Pirámide de la Luna. (Fuente: Wikimedia). 
  1. Teotihuacán (siglo I – siglo VII d.C.): con un nombre que significa “el lugar donde los hombres se convierten en dioses” no podía faltar en esta lista. Está en México, y su época de esplendor comienza con la era cristiana, y alcanzó su apogeo hacia el 450 d. C. cuando dejaba sentir su influencia por toda Mesoamérica. Aún queda mucho por investigar, y aún discusión sobre si fue un verdadero imperio con dominio militar o más bien ejercicio influencia comercial y cultural. Lo que está claro es que influyó en los mayas. Entre sus joyas arquitectónicas está la Pirámide de la Luna.
Batalla de Assaye con el futuro duque de Wellington liderando a las tropas británicas. (Fuente: Wikimedia).
  1. Confederación Maratha (1674-1818): los marathas eran un grupo de castas guerreras hindúes que consiguieron dominar buena parte de la India y desafiaron al poderoso Imperio Mogol. Entre 1674 y 1749 asumieron la forma de un reino, y tras una serie de problemas internos se convirtieron en una Confederación. Desarrollaron una potente marina, que durante un tiempo mantuvo a raya las ambiciones de portugueses y británicos. En 1775, la Compañía de las Indias Orientales británicas entró en conflicto con ellos en una serie de tres guerras. En la primera, vencieron los Maratha que se mantuvieron como el gran poder político de la India hasta 1818, cuando cedieron ante los británicos.

 

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4 comentarios en “10 nombres épicos de países que no encontrarás en un atlas actual

  1. Post muy curioso. Por añadir siempre me ha hecho gracia el nombre del Sacro Imperio Romano Germánico, un nombre muy sonoro y que evoca grandeza y la unión de dos culturas opuestas.

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