A propósito de Narcos, ¿qué hay de cierto en la relación entre Pablo Escobar y ETA?

No descubro nada si digo que la “narco ficción” está en auge, la película Sicario, las novelas de Don Winslow y Narcos, uno de los grandes éxitos de 2015 en el panorama de series.

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Por si nadie la ha visto aún, narra la vida del narcotraficante Pablo Escobar, a través de los ojos de Steve Murphy, agente de la DEA que participó en la búsqueda del jefe del Cartel de Medellín. Como podéis intuir os voy a hablar de aciertos y desaciertos en la adaptación de esta serie, concretamente de uno de los hechos que ahí se narran.

Atención que ahora vienen los spoilers (o si conoces la historia del capo colombiano también puedes leerlo tranquilamente). ¿Sigues ahí? Bueno, lo dejo en tus manos, no te quejes que he avisado. Me centro en la relación entre Escobar y ETA. Hacia la mitad de la serie en un capítulo el narcotraficante contacta con un terrorista vasco reconvertido en una especie de mercenario, al que apodan El Español (curioso nombre de guerra para un independentista que aspira ver a su nación libre del yugo de Madrid).

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Atentado del Cartel de Medellín. Las bombas de los narcos causaron 500 muertos a finales de los 80. (Fuente: Wikimedia).

El Español ayuda a Pablo Escobar a preparar la bomba que utilizan para atentar contra el vuelo 203 de Avianca, una de las acciones más sanguinarias del narcotraficante donde murieron 110 personas, en su intento de asesinar a César Gaviria (aparentemente, aunque se apuntan a otras teorías como acabar con miembros de carteles rivales), candidato a la presidencia, quien a última hora no cogió el vuelo.

En realidad, las cosas entre ETA y Escobar no fueron exactamente así. De hecho, la conexión nunca ha sido probada al cien por cien por una investigación judicial, pero hay considerables indicios. El principal es el libro de la periodista colombiana Astrid Legarda, El verdadero Pablo. Sangre, traición y muerte, que recoge el testimonio de John Jairo Velázquez, alias Popeye y mano derecha del afamado narco, quien explica que el líder del cartel de Medellín pago 500.000 dólares a los terroristas vascos para que enseñaran a sus hombres a colocar coches bombas. Con este entrenamiento, pudieron desatar la ola de terror que azotó Colombia a partir de 1988 con constantes atentados con explosivos. En este vídeo se puede ver el testimonio de Popeye:

El etarra al cabo de esta formación recibió el nombre de Miguelito, siempre según Popeye, y el contacto se hizo cuando Jorge Luis Ochoa, otro miembro destacado del cartel de Medellín, cumplió prisión en España y allí conoció al miembro de ETA. Siempre se mencionan los coches bomba, el atentado contra el vuelo de Avianca sería otra cosa. Con todo, Jairo Velázquez ha sido acusado de inventarse muchas cosas que explica en el libro por medios colombianos como Semana.

El Diario Vasco ha seguido la pista a la conexión entre los narcos colombianos y ETA. En este artículo se intenta ir más allá del relato de Popeye, y cita un documento de la DIA estadounidense (la agencia de inteligencia militar), que menciona a los etarras Juan María Oyarbide y Manu Urionabarrenetxea, como posibles asesores del cartel de Medellín. Pero en 1988, cuando se inició la campaña de los hombres de Pablo Escobar con los coches bomba estaban encuadradaos en el comando Araba, muy activo por aquel entonces, y un año después murieron en un tiroteo con la Guardia Civil. En cualquier caso, y según este medio, los servicios de información españoles confirman que un miembro de ETA estuvo colaborando con Escobar.

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Entrada principal de la Hacienda Nápoles, principal finca de Pablo Escobar y donde Miguelito habría entrenado a sus sicarios. (Fuente: Wikimedia).

El artículo también destaca otras inconsistencias del libro de la periodista Legarda, como que otro contacto inicial fue entre un miembro del cartel y un etarra en una cárcel de EEUU, algo difícil de que sucediera porque antes de 1988, solo hubo un terrorista vasco preso en ese país, Miguel Ángel Uriaguereca, y se suicido en 1982. El Diario Vasco también detalla que en el tiempo que Ochoa estuvo preso en Carabanchel y Alcalá-Meco, donde coincidieron con más de 200 presos etarras, y alrededor de una decena de ellos se llamaban Miguel. Solo tres de ellos fueron excarcelados antes de 1988, y no se ha podido probar que estuvieran en Colombia.

Popeye da un final muy dramático a Miguelito. Al parecer, el etarra intentó también formar al cartel de Calí (en guerra con el de Medellín). Pablo Escobar no perdonó la traición, y sus hombres acabaron descuartizando al terrorista.

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Como veis, parece que hay datos para hablar de cierta conexión entre Pablo Escobar y ETA, en especial si atendemos a las fuentes de los servicios de seguridad que cita Diario Vasco. También hubo un salto cualitativo y cuantitativo en el uso de coches bomba, algo que ETA llevaba años dominando. Otra cosa es que toda la historia sea tal y como la cuenta Popeye, ya que tiene muchas inconsistencias. Faltaría alguna investigación a fondo de las Justicias colombiana y española. Eso sí, la falta de exactitud de la serie Narcos con el caso de los vascos no es un impedimento para disfrutarla. Además, también hay aciertos destacados, como explica este artículo de la BBC.

Muchos de vosotros me leéis desde Colombia y América Latina, así que si podéis aportar algo más, os lo agradeceré.

 

 

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3 comentarios en “A propósito de Narcos, ¿qué hay de cierto en la relación entre Pablo Escobar y ETA?

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