10 lecciones de 10 años de la guerra de Irak

Como no podría ser de otra manera, quiero dedicarle un post al décimo aniversario de la guerra en Irak. He pensado en mencionar 10 aspectos que considero interesantes a tener en cuenta tras esta década de conflicto.

 1.    Irak no es el polo democratizador: formalmente, el país es una democracia, pero no ha irradiado al resto de la región. En otros sitios el cambio ha venido por las revoluciones de la Primavera Árabe, como la caída de viejos regímenes en el Magreb y Yemen (con desenlaces cuanto menos inciertos). Pero en el resto de Oriente Medio las monarquías se han mantenido en el poder, y  en Siria hay una sangrante guerra civil, con peligrosos efectos contaminantes hacia suelo iraquí.

 2.    La democracia iraquí sigue dependiendo de las diversas confesiones: las elecciones y la lógica de partidos sigue marcada por la división entre sunitas, chiítas y kurdos. Esto no alberga grandes esperanzas para el futuro, y es un foco que alimenta el posible enfrentamiento entre las diversas comunidades del país.

 3.    La inseguridad sigue reinando en el país: pese a que durante la ocupación hubo momentos peores, ya vimos recientemente que Al-Qaeda sigue activa en Irak. El 19 de marzo conmemoraron los 10 años con una brutal cadena de atentados. Además y en la línea de los expresado en el punto 2, sigue el fantasma de un enfrentamiento entre confesiones.

 4.    EEUU y las intervenciones en el exterior: pese a la rápida victoria militar convencional sobre el régimen de Sadam, luego los estadounidenses se vieron empantanados en Mesopotamia, con un goteo sangriento de bajas. Esto, unido al otro atolladero que ha sido Afganistán hace que Washington haya descartado las grandes intervenciones militares como gran baza en política exterior por sus enorme coste en vidas y recursos (la aventura en Irak habría supuesto un dispendio de 800.000 millones de dólares, la cantidad podría ser más del triple si se suma la intervención en Afganistán).

 5.    Giro en las operaciones militares de EEUU: desde un punto de vista operacional y muy ligado al punto anterior, EEUU parece que prefiere utilizar métodos menos convencionales en sus operaciones militares en marcha. Ya no se despliegan grandes formaciones convencionales, y se opta por las fuerzas especiales, drones y elementos de inteligencia.

 6.    El mundo multipolar: Irak marcó un antes y un después en las acciones unilaterales que la Casa Blanca había comenzado en el mundo post 11-S. Ahora es muy difícil intervenir sin contar con el apoyo del Consejo de Seguridad. Sólo hay que pensar en el caso de Libia en 2011, y con el tiento que se actúa en Siria. Con la nueva doctrina de Barack Obama, es difícil que EEUU vaya a la guerra solo, salvo una amenaza muy directa a sus seguridad.

 7.    Inestabilidad regional: el Irak de Sadam era un importante contrapeso a Irán y sus ansias hegemónicas en el Golfo Pérsico y Oriente Medio. Ahora la “guerra fría” en el Islam entre sunitas (liderados por Arabia Saudi y Qatar) y chiítas (donde Teherán es el referente). Cualquier conflicto como Siria o un ataque contra programa nuclear de los ayatolás seguramente tendría su repercusión en suelo iraquí.

 8.    Las armas de destrucción masiva: se ha comentado que ahora los dictadores pueden haber tomado una decisión, si tienes armas no te pasa nada (Corea del Norte); si las tienes te pueden borrar del mapa (Sadam). Sin duda Irán habrá tomado buena cuenta de esto, aunque siempre se ha planteado como casi imposible una invasión del país persa como la que vimos en 2003.

 9.   Los beneficios de la guerra: uno de los símbolos fue Blackwater (por cierto ahora se llaman Academi) y sus desmanes en los primeros años de ocupación. Las empresas contratistas del ejército de EEUU dan todo tipo de servicios, desde alimentación hasta seguridad/soldados de fortuna, y han sido las grandes beneficiadas con ganancias por más de 138.000 millones de dólares, según Financial Times.

 10. El reparto del petróleo: todo el mundo clamó contra Estados Unidos porque se intervino por intereses con esta materia. Pero podemos encontrarnos alguna sorpresa en el mapa de las concesiones. Cinco de los seis principales campos de oro negro están en manos de compañías europeas, o asiáticas. El 47% de esta producción va a Asia y el 52% hacia Occidente, según datos de la propia Administración norteamericana.

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