Drones iraníes y comandos israelíes, nuevas cartas en el conflicto

Llevaba unos cuantos posts que no me refería al conflicto entre Israel e Irán. Aprovechando dos hechos sucedidos recientemente voy a retomar el tema. En concreto me refiero al derribo de un drone de la República Islámica sobre territorio hebreo, y una hipótesis centrada en una operación de fuerzas especiales de las IDF contra el programa nuclear de Teherán. Todo esto a la espera que se confirme la noticia del New York Times sobre un posible acuerdo de Washington con el régimen de los ayatolás sobre la cuestión atómica.

El pasado 6 de octubre un F-16 israelí derribó un avión no tripulado en su espacio aéreo, sobre el complejo nuclear de Dimona. En principio se dijo que era de origen desconocido, pero poco después se supo que era de fabricación iraní y operado desde Líbano por Hezbollah. Los militares de Teherán no han tardado en salir a confirmar la noticia y a “enseñar músculo”, poco después de presentar su modelo de drone con un alcance de 2.000 kilómetros; y han asegurado que sus UAV’s han entrado en Israel en docenas de ocasiones.

Desde luego, se trata de un intento iraní de marcar el paso en la guerra secreta que mantiene con Israel y Estados Unidos, a la espera de que se desencadenen unas hostilidades abiertas. Por un lado, se hace patente una vez más que Hezbollah es un activo de los ayatolás para desestabilizar a Tel Aviv en caso de conflicto, y en 2006 ya se vio que eran un enemigo muy duro para el Tsahal (el ejército israelí perdió a 121 soldados en aquellas operaciones).

Desde luego, que el uso de un drone habrá puesto muy nerviosos a los israelíes. Hará falta ver cuales son las capacidades reales de estos ingenios volantes iraníes, pero sólo hay que recordar como Israel reacciona con contundencia ante los cohetes rudimentarios de Hamas.

Complejo nuclear israelí de Dimona

La otra noticia que me ha llamado la atención recientemente es un artículo de Foreign Policy, una de mis publicaciones de cabecera. Se titula The Entebbe Option. Toda la prensa, y aquí también, se ha centrado en las opciones israelíes de atacar por aire las instalaciones nucleares iraníes. Pues aquí se sopesa la opción de una audaz operación de comandos, como la sucedida en la capital de Uganda en 1976.

La unidad encargada serían los Sayeret Matkal, unidad creada inspirándose en el SAS británico. Su objetivo sería destruir las instalaciones de Fordow donde se enriquece buena parte del uranio. Sería muy arriesgado, porque el complejo está muy bien protegido, y los comandos podrían verse rodeados por los refuerzos iraníes.

Parece una locura. Pero no olvidemos que el ministro de Defensa Ehud Barak y el primer ministro Benjamin Netanyahu son veteranos de la unidad de comandos, y participaron en operaciones arriesgadas (por cierto, el hermano mayor de Netanyahu fue la única baja israelí en Entebbe), lo que sin duda pesará en la planificación de un hipotético ataque a Irán. Tampoco olvidemos la larga tradición del ejército de Israel de lanzar las operaciones más audaces. En 1967 sorprendieron al mundo con unos raids minuciosamente preparados que les dieron la superioridad aérea durante toda la Guerra de los Seis Días, o el contraaque de Arie Sharon a través del Canal de Suez en 1973.

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