Viaje a Normandía (1ª parte): llegada a Caen y museos mil

Elviaje comenzó con un madrugón importante (ha sido la tónicageneral en mis viajes este 2011). Facturación, control, embarque ypara París. Ahí la cosa parecía fastidiarse y nos tocó lidiar conla burrocracia de la empresa de alquiler de coches.
 
Peroal final asunto resuelto y nos pusimos on the road hasta Caen.Durante una parte importante del trayecto (a partir de Rouen) dejamosla autopista y nos metimos por carreteras secundarias -la D675-, paraconocer pueblecitos como Pont-Audemer y ver algunas muestras delpaisaje típico del bocage normando.
 
Esofue una de las constantes del viaje, los pueblos mantiene buena partede su apariencia de la época. Cosa que nos ayudó a ponernos ensituación y a frikear (especialmente en mi caso, Héctor manteníalas formas, casi siempre).
 
Unavez en Caen y tras comer en un fast food (cosas de los horarios delos restaurantes galos) nos dirigimos hacia el Memorial. Allícomenzamos nuestro contacto con la museología normanda.
Memorial de Caen

Enel viaje tuvimos una buena dosis de estos lugares: el Memorial, losde las playas, Dead Man’s Corner, Bayeux, Puente Pegaso,… Para elapasionado (o directamente freak de estas cosas) hay material desobra, y lo disfrutará. En cambio, el común de los mortales corre el riesgo elevadode una sobredosis de uniformes, en especial si te da igual o noreconoces las diferencias entre un ranger de EE.UU, un paracaidistade la 101, o un soldado de la Big Red One… Lo normal es que parezcatodo lo mismo. Así que para el que sea más casual recomendaríaalgo más comedido y limitarlo a 3 lugares: Museo Paracaidista de St.Mere Eglise, el de Utah, y Puente Pegaso (no solo son uniformes yaporta una información de mejor manera que otros).
 
Muestra de Museos (St. Mere Eglise, Dead Man’s Corner, Muro Atlántico)
 

 
Ademásde soldados también están los vehículos. El que más se repite esel Sherman (el típico tanque de EE.UU, y uno de los modelos másfabricados en la Segunda Guerra Mundial), aunque se pueden encontrar otras piezas como vehículos británicos o las lanchas de desembarco. Personalmente me quedo con los aviones y planeadores que están en los museos de paracaidistas de Saint Mere Eglise, el de Utah o Puente Pegaso. 
 
Un Sherman y yo
 
Aunqueya me extenderé en otro post. Mención aparte merecen las bateríasde costa alemanas y el Museo del Muro Atlántico, ahí sonrecomendables para el que quiera conocer mejor la vida cotidiana delas guarniciones alemanas y como se prepararon para la invasiónaliada.
 
Recapitulando, no es extraño llegar a una sensación de saturación en Normandía. Yo mismo que me considero un freak de estas cosas, en el último museo en Bayeux. Fue uno de los temas de debate en el viaje. ¿No sería mejor hacer sólo un centro con una buena explicación y museología moderna? ¿No tiene derecho cada población a tener su recuerdo de la batalla? Estoy de acuerdo en que cada lugar debe tener su espacio para la memoria, pero buscando una especificidad. Si no, el riesgo de cansar al turista no versado es altamente probable. Eso sí, en el resto disfrute como un enano.
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Un comentario en “Viaje a Normandía (1ª parte): llegada a Caen y museos mil

  1. Gran viaje y gran compañía. Los museos es la forma que tiene toda esa región de rentabilizar la invasión, supongo que no les gustaría tener solo un museo en una ciudad que se llevara todos los ingresos. Igualmente para los no amantes del tema bélico, Normandía y Bretaña son lugares con ciudades hermosas y paisajes bellos.

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