Qatar, el pragmatismo de la nueva potencia regional del Golfo Pérsico

Varías veces había prometido hablar de Qatar. Desde hace unos años todos hemos escuchado hablar de este país del Golfo Pérsico en los últimos tiempos. Aparecen noticias sobre él relacionadas con temas dispares como Al Jazeera, el Manchester City, FC Barcelona, Harrod’s, intervención militar en Libia,… Pues sí, por si alguien lo dudaba o no lo tenía claro estamos ante una potencia regional.

Lo interesante es su combinación de elementos tradicionales de poder (economía, diplomacia, o militar) con elementos más novedosos (Al Jazeera). Pero vamos por partes. Su posición geográfica en el Golfo es estratégica, se asienta sobre una gigantesca reserva de gas (la tercera del mundo),y acoge una base avanzada del Mando Central de EE.UU, Camp As Saliyah, (responsable de las operaciones militares en Irak y Afganistán). El pragmatismo es lo que guía sus actuaciones, por lo que podemos encontrar cuestiones muy curiosas en sus relaciones internacionales.

Esta proyección internacional responde a una política ideada por el propio emir Al Thani y su primer ministro Jabr Al Thani (son primos) que ha querido presentarse como un ejemplo de modernidad para el mundo árabe y musulmán, y  con el sueño de cambiar Oriente Medio

La gestión de sus recursos naturales (la exportación de petróleo tampoco es despreciable para un país tan pequeño) le ha permitido disponer de la renta per capita por paridad del poder adquisitivo (PPP) más alta del mundo: 103.275 dólares. Además, la prensa ha repetido a la saciedad que Qatar ha sido un pequeño país que ha comprado el mundo.

En este sentido, destaca la Qatar Investment Authority es un fondo de inversión de unos 70.000 millones de dólares. Se ha hecho célebre por inversiones un tanto anecdóticas (por decirlo de alguna manera), pero su estrategia es muy clara: diversificar la economía. En Doha parece que tienen claro que quieren evitar la maldición de los recursos. De este modo, se apuesta por sectores como las finanzas (con presencia en los principales centros del planeta y convirtiendo a la capital Doha en uno de ellos) o los transportes – solamente hay que mirar la pujanza de Qatar Airways-. En el caso de España (y más allá de patrocinios deportivos), hay que recordar la potente inversión de 2.000 millones de euros en Iberdrola.

En el terreno diplomático, este país cada vez está más presente en los foros internacionales. Qatar ha enviado tropas a Libia -aviones para operar junto a la OTAN y fuerzas especiales sobre el terreno para colaborar con los rebeldes-. Este ha sido el caso más evidente y del que se ha hablado más. Pero recordar que Doha albergará una oficina de los talibanes para conversaciones de paz con EEUU y el gobierno afgano. Asimismo, este emirato acogió las conversaciones de paz sobre Darfur. Qatar también ha marcado una línea de actuación propia (las monarquías del Golfo suelen ir a una), al pedir el envío de tropas de interposición árabes a Siria.

Pero uno de los aspectos más interesantes en las relaciones internacionales de Qatar es su televisión Al Jazeera. Para muchos como Robert Fisk, ella ha sido la clave en las revueltas árabes, ha transmitido a todo el mundo las primeras imágenes de protestas en Túnez y Egipto, lo que animó a miles de jóvenes a salir a las calles para protestar contra las dictaduras. En Occidente descubrimos a este canal hace una década a raíz de los atentados del 11-S, pero ha demostrado ser un modelo con una enorme difusión en el mundo musulmán, y en especial los árabes. Han destacado por sus críticas a las dictaduras árabes, aunque no se toca a la monarquía qatarí. Hay que recordar que organizaciones como Amnistía Internacional, Freedom House o Human Right Watch han criticado la falta de libertades en el país. 

En todos estos escenarios, y en especial con sus complicados vecinos, Qatar mantiene una política de equilibrios (dentro de su geopolítica pragmática). Por un lado y como se ha visto, alberga una importante base de EE.UU; pero mantiene un cierto entendimiento con Irán. Tiene unas relaciones cordiales con Israel (las normalizaron en 1996) pero también ha apoyado a los palestinos en su reclamación de un estado independiente ante la ONU y da apoyo al gobierno de Hamas en Gaza. Por último, aunque ha apoyado los procesos de la Primavera Árabe en Túnez, Libia y Egipto; pero también ha dado su aprobación a la intervención de tropas saudíes para sofocar la revuelta en Bahrein.

La evolución de este pragmatismo en las relaciones internacionales de Qatar va a ser uno de los elementos más interesantes a analizar en los próximos años. Al fin y al cabo, está en epicentro de Oriente Medio. Y como veis, Qatar Foundation es un brazo más de la expansión internacional de este emirato. 

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