Viaje Normandía

Recordando el viaje a Normandía: tras la pista de los paracaidistas

Este verano se ha conmemorado el 70º Aniversario de la creación de la 101ª División Aerotransportada de Estados Unidos. Una de las unidades con más solera en la historia bélica de ese país, para los aficionados a las series, es donde se encuadra la Easy Company de Hermanos de Sangre, o la unidad a la que pertenecía el soldado Ryan. Esta efeméride y que esta semana se conmemora que hace un año visité Normandía, aprovecho para recapitular lo que se puede ver por aquellas tierras relacionados con estos aguerridos paracaidistas.

Normandía fue el escenario de una de las operaciones aerotransportadas más grandes de la Historia (junto a Market Garden). Los paracaidistas aliados se la jugaron en una operación muy arriesgada para controlar puntos claves en los accesos y defensas de las playas. Hoy en día, está región está llena de referencias al Día D, como ya expliqué en otro post, y es una obligada para los amantes de la Historia (y en especial de la bélica).

Sin duda, el punto referente para este recorrido de paracaidistas es el Dead Man’s Corner, entre Saint Come du Mont y Carentan. Aquí la 101ª mantuvo un duro combate con los Fallschirmjager (paracaidistas alemanes). El lugar es clave porque era la ruta de llegada de los tanques ligeros Stuart desde Utah Beach. El siniestro nombre viene porque allí quedo el cadáver de un tanquista durante días, y los soldados denominaron este lugar como la esquina del hombre muerto.

Museo de Dead Man’s Corner

Hoy en día, en ese punto se encuentra el museo dedicado a los paracaidistas (y una enorme tienda que hará las delicias de los amantes de las réplicas de material de la Segunda Guerra Mundial). En la exposición encontramos abundante material de americanos y alemanes, de una calidad excelente, dispuestos para aparecer en un capítulo de Hermanos de Sangre o Salvar al Soldado Ryan.

Como suele ser habitual en la región, el museo es de titularidad privada, gestionado por la el Centro Histórico de Paracaidistas del Día-D que pretenden mantener el recuerdo de la batalla más importante que libraron los paracaidistas en la Operación Overlord.

Evidentemente, si hablamos de paracaidistas en Normandía, no podemos olvidar el célebre caso del soldado que se quedó colgado del campanario de St. Mere Eglise. Un muñeco muestra hoy en día esta célebre anécdota de John Steele. También hay un museo dedicado a estos soldados. Es algo más completo que los anteriores. En él se pueden ver excelentes representaciones de un planeador y un avión de transporte Dakota preparado para operar sobre Normandía.

Campanario de St. Mere Eglise

Para los anglófilos, el Memorial del Puente Pegaso. Un punto estratégico donde los “Boinas Rojas” ocuparon este punto clave que fue vital para contener los contraataques alemanes, y ganar así un tiempo precioso para completar el desembarco en el sector de playas de la Commonwealth.

En el museo, la flema británica está pendiente, así como su tradición para relatar sus hazañas bélicas. Destaca el tramo original del Puente Pegaso que se conserva, y una réplica de planeador.

Musée Airborne en St. Mere Eglise

También es interesante la visita a la batería de Merville, que fue tomada por los paracaidistas británicos. El plan original hablaba de un asalto con 750 efectivos, pero la dispersión y el caos de las primeras horas, hizo que el ataque comenzara con sólo 150 hombres, contra una guarnición alemana similar en número y bien atrincherada.

La visita ofrece la recreación del asalto sobre uno de los búnkers alemanes. Una experiencia sensorial sobre como fue la toma de la posición, se puede ver cada media hora, y es una manera interesante de sumergirse en la situación. Aunque no se recomienda a personas fácilmente impresionables, con problemas cardíacos, o niños menores de 8 años, ya que con el humo y el ruido de armas, parece que los Paras realmente vienen a por ti.

El Puente Pegaso (original)

Ahora repasando los horarios veo que han mejorado respecto hace un año, y la mayoría abren ininterrumpidamente desde las 9 de la mañana a las seis de la tarde (cuando estuve, cerraban hacia la 1 del mediodía) o de 10:00 a 17:00. Bueno, hasta aquí mi recuerdo/recomendación de lo que fue el gran viaje a Normandía. Además de esta manera inauguró una serie de posts destinados a mostrar como conocer mejor la Historia a través de los viajes, espero que los disfrutéis.

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Viaje a Normandía (2ª parte) Los escenarios del Desembarco: las playas y las baterías de costa

Cuando uno viaja a Normandía y pese a lo que ha leído y le han contando, siempre se pregunta exactamente en qué estado se va a encontrar los lugares exactos donde tuvieron lugar las batallas de la Operación Overlord. ¿Serán un parque temático gigante? ¿quedará un rastro cutre? 

Playa de Utah
La verdad es que lo que vi nos sorprendió gratamente en su mayoría. Primero de todo están las playas. En especial l las americanas: Utah y Omaha. La primera es la que digamos está mejor preparada para una visita turística. Al ladito mismo está el museo que os hablé en un post anterior. Me sorprendió que era una playa enorme, y no cuesta imaginar que con esa amplitud de terreno fuera un punto excelente para organizar un desembarco. Aquí la resistencia alemana fue débil en el Día-D, y pronto pudieron avanzar hacia el interior (donde todo se complicó más).
Omaha no ofrecía tanta amplitud (más que nada por la comparación con la anterior, tampoco es que sea una playa enana como podéis ver en la foto). Aunque el entorno está más profanado. Las casitas de veraneo llegan a la misma arena, con lo cual te distorsionan la imagen de búnkers y otras defensas alemanas que convirtieron aquellas arenas en un matadero para los soldados de EEUU (los bombardeos habían fallado, y las posiciones alemanas no habían sido “ablandadas”, así como algún error de la inteligencia militar de EEUU). 

Playa de Omaha

Ha quedado como un entorno idílico donde cuesta imaginarse que los soldados de la divisiones 1ª (la mítica Big Red One) -asaltó la zona este- y la 29ª -encargada de tomar el extremo occidental- y los rangers pagaron un alto precio -más de 1.000 muertos en un sólo día- por poder avanzar sobre las posiciones alemanas.

Las playas británicas las visitamos algo más apresurados, aunque no suelen tener el show business de las americanas, y supongo que los franceses tampoco harán muchos esfuerzos por resaltar las glorias militares de los ingleses. La que más destaca es Juno, donde desembarcaron las tropas canadienses y donde puso pie en tierra gala el mariscal De Gaulle. También en ellas se puede ver el comentado museo de la Muralla Atlántica.
Batería de Azeville
Las baterías alemanas son verdaderamente espectaculares. La verdad que cada una te aporta algo diferente a la anterior, aunque pueda parecer que estés viendo lo mismo. Por ejemplo, la batería de Azeville te descubre el funcionamiento de una posición fortificada subterránea. Recorres el subsuelo por los pasadizos que habían excavado los alemanes sin dejar ni un solo detalle al azar: pozos de agua, sistema de ventilación para desalojar gases tóxicos de la artillería, comedores, camuflaje para engañar a la aviación… Impresiona bastante el impacto en una de las casamatas del disparo de unos de los barcos estadounidenses.
En Crisbeq ves un modelo completamente diferente de batería, los pasadizos no son subterráneos, sino del estilo de la típica trinchera. Además, hay reconstrucciones con maniquíes de la vida cotidiana de las tropas alemanas en la posición, juntamente con objetos de la época que se han recuperado. 
Batería de Crisbeq
Aquí descansaban las enormes piezas de 210 mm (como la que véis) y que aguantaron los fuertes bombardeos iniciales de los aliados. Sus cañones fueron un verdadero quebradero de cabeza para las posiciones en Utah Beach y los barcos en sus inmediaciones. Llegaron a hundir el destructor USS Corry. Tres acorazados estadounidenses tuvieron que poner fin a la cuestión con un intenso ataque. 
Finalmente están las baterías de Merville y Longues sur Mer. La primera fue escenario de un encarnizado combate entre paracaidistas británicos y tropas alemanas en las primeras horas del Día D. Supuestamente, los cañones eran un peligro para las playas de desembarco británcias; aunque finalmente lo que había allí eran viejos obuses. Hoy en día, resulta espectacular la reconstrucción de un asalto a uno de los puntos fortificados con el estruendo propio del combate.  También me encantó un Dakota, este es auténtico de la época y fue un regalo de Bosnia a Francia. 

Dakota en Merville

 

Longues sur Mer era una batería potente con capacidad para amenazar las playas de Omaha y Gold. Con todo, el 6 de junio de 1944 se enzarzó en un duelo artillero con barcos aliados y finalmente fue capturada sin excesivos problemas por las tropas británicas. Su principal atractivo actual es que las piezas que se ven son las originales, y no réplicas como suceden en otros lugares. 
Por supuesto, no podían faltar en este repaso las baterías de Point-du-Hoc. Aquí los Rangers estadounidenses tuvieron que escalar unos acantilados impresionantes para conquistar unas baterías entre las playas de Utah y Omaha. Como visitantes tendremos las perspectiva de los defensores alemanes y mirarnos la escalada desde la cumbre. De igual manera podremos contemplar los terribles efectos del bombardea de la flota aliada al contemplar los enormes y numerosos cráteres que se han dejado como recuerdo.

Monumento a los Rangers en Point du Hoc
Esta acción captó mi atención desde pequeño, cuando vi El Día más Largo con su escalada épica para tomar una posición vacía. Encaja en el prototipo de historia de valor desmedido que te atrae pese a que tiene una enorme dosis de locura (tipo Termópilas y estas cosas). 
Cuando ves los acantilados te impresiona y recuerdas todo aquello que has leído sobre ese día; y no puedes obviar pensar en qué debieron sentir los rangers cuando descubrieron que los alemanes habían movido los cañones hacia el interior poco antes del desembarco. 

Hasta aquí la versión más conocida. El historiador Stepehen Ambrose explicó una visión diferente  ya que considera que los Rangers tomaron la posición no sólo para eliminar los cañones sino también para bloquear la llegada de refuerzos alemanes a las playas.

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Viaje a Normandía (1ª parte): llegada a Caen y museos mil

Elviaje comenzó con un madrugón importante (ha sido la tónicageneral en mis viajes este 2011). Facturación, control, embarque ypara París. Ahí la cosa parecía fastidiarse y nos tocó lidiar conla burrocracia de la empresa de alquiler de coches.
 
Peroal final asunto resuelto y nos pusimos on the road hasta Caen.Durante una parte importante del trayecto (a partir de Rouen) dejamosla autopista y nos metimos por carreteras secundarias -la D675-, paraconocer pueblecitos como Pont-Audemer y ver algunas muestras delpaisaje típico del bocage normando.
 
Esofue una de las constantes del viaje, los pueblos mantiene buena partede su apariencia de la época. Cosa que nos ayudó a ponernos ensituación y a frikear (especialmente en mi caso, Héctor manteníalas formas, casi siempre).
 
Unavez en Caen y tras comer en un fast food (cosas de los horarios delos restaurantes galos) nos dirigimos hacia el Memorial. Allícomenzamos nuestro contacto con la museología normanda.
Memorial de Caen

Enel viaje tuvimos una buena dosis de estos lugares: el Memorial, losde las playas, Dead Man’s Corner, Bayeux, Puente Pegaso,… Para elapasionado (o directamente freak de estas cosas) hay material desobra, y lo disfrutará. En cambio, el común de los mortales corre el riesgo elevadode una sobredosis de uniformes, en especial si te da igual o noreconoces las diferencias entre un ranger de EE.UU, un paracaidistade la 101, o un soldado de la Big Red One… Lo normal es que parezcatodo lo mismo. Así que para el que sea más casual recomendaríaalgo más comedido y limitarlo a 3 lugares: Museo Paracaidista de St.Mere Eglise, el de Utah, y Puente Pegaso (no solo son uniformes yaporta una información de mejor manera que otros).
 
Muestra de Museos (St. Mere Eglise, Dead Man’s Corner, Muro Atlántico)
 

 
Ademásde soldados también están los vehículos. El que más se repite esel Sherman (el típico tanque de EE.UU, y uno de los modelos másfabricados en la Segunda Guerra Mundial), aunque se pueden encontrar otras piezas como vehículos británicos o las lanchas de desembarco. Personalmente me quedo con los aviones y planeadores que están en los museos de paracaidistas de Saint Mere Eglise, el de Utah o Puente Pegaso. 
 
Un Sherman y yo
 
Aunqueya me extenderé en otro post. Mención aparte merecen las bateríasde costa alemanas y el Museo del Muro Atlántico, ahí sonrecomendables para el que quiera conocer mejor la vida cotidiana delas guarniciones alemanas y como se prepararon para la invasiónaliada.
 
Recapitulando, no es extraño llegar a una sensación de saturación en Normandía. Yo mismo que me considero un freak de estas cosas, en el último museo en Bayeux. Fue uno de los temas de debate en el viaje. ¿No sería mejor hacer sólo un centro con una buena explicación y museología moderna? ¿No tiene derecho cada población a tener su recuerdo de la batalla? Estoy de acuerdo en que cada lugar debe tener su espacio para la memoria, pero buscando una especificidad. Si no, el riesgo de cansar al turista no versado es altamente probable. Eso sí, en el resto disfrute como un enano.
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